Palabras
que Unen, Hilos que Sanan: El Telar de la Memoria
Estimados jóvenes estudiantes tejedores de realidades:
Hoy nos reunimos no solo a observar, sino a realizar un acto sagrado que
los pueblos originarios nos enseñaron hace siglos: tejer. Pero no vamos a
entrelazar hilos cualquiera; hoy venimos a construir un Telar de la Memoria.
Durante décadas, el conflicto armado colombiano intentó romper el tejido
más sagrado que tenemos: nuestra confianza en el otro, nuestras familias y
nuestras comunidades. Las dinámicas de la guerra nos impusieron palabras
dolorosas, palabras que se clavaron en el alma del país: desplazamiento,
ausencia, despojo, silencio. La violencia también nos dejó imágenes
imborrables que a veces pesan en el alma colectiva.
¿Por qué, entonces, insistir en traer esas palabras y esas imágenes a un
lienzo común?
No lo hacemos para revivir el dolor por el dolor mismo. Lo hacemos porque lo
que no se nombra, se olvida; y lo que se olvida, corre el riesgo de repetirse.
Al tomar esas palabras difíciles, al mirar de frente esas imágenes y plasmarlas
en pedazos de tela, les quitamos el poder de seguirnos destruyendo en silencio.
Al unirlas con una aguja y un hilo, estamos haciendo un ejercicio colectivo de
dignidad.
Cada fragmento de tela que sumamos a este telar representa una historia que
merece ser contada. Al coser, estamos diciendo: "Tu dolor me importa,
tu resistencia me inspira, y tu memoria es también la mía". El telar
es el testimonio vivo de que, frente a la fragmentación de la guerra, nosotros
respondemos con la unión. Frente al olvido, respondemos con la persistencia del
arte y la palabra compartida.
El Eco del Telar en Nuestro
Territorio: Reconstruir la Memoria Histórica de Bosa
Este ejercicio que hoy nos convoca tiene una raíz profunda que se conecta
directamente con nuestras calles, nuestros barrios y nuestra historia local
aquí, en Bosa.
Muchas veces pensamos que el conflicto armado es algo lejano, algo que solo
ocurrió en las selvas o en las zonas rurales del país. Pero la realidad es que
Bosa ha sido, y sigue siendo, un escenario crucial para la memoria de Colombia.
Nuestra localidad se convirtió en el hogar y el refugio de miles de familias
que llegaron buscando una segunda oportunidad tras ser desplazadas por la
violencia. Bosa los abrazó, y sus historias ahora forman parte de nuestra
propia identidad urbana.
Hacer un telar de la memoria nos enseña la metodología exacta para reconstruir
la memoria histórica de Bosa:
- Identificar
nuestros propios hilos: Nos invita a buscar en los
barrios las historias de arraigo, los relatos de los líderes comunitarios,
de las madres, de los jóvenes y de las comunidades muiscas que custodian
este territorio ancestral.
- Aceptar la
diversidad del tejido: Así como el telar une
diferentes texturas y colores, la memoria de Bosa se construye escuchando
tanto el dolor de quienes llegaron huyendo de la guerra, como la
resiliencia de quienes organizan el territorio a través de la cultura, el
deporte, el pedal y el arte comunitario.
- Reparar el
tejido social local: Al sentarnos a tejer o a
dialogar sobre el pasado de nuestra localidad, estamos creando espacios
seguros para que los jóvenes entiendan de dónde vienen sus vecinos y por
qué es tan importante cuidar el territorio.
Reconstruir la memoria de Bosa a través de estos ejercicios simbólicos nos
permite pasar del rol de espectadores de la historia, al de autores de la
reconciliación. Al final, al igual que este telar, la identidad de Bosa no
está terminada; la estamos tejiendo juntos, puntada a puntada, calle a calle,
memoria a memoria.
Muchas gracias.
FRANS DAVID IZQUIERDO

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